Perdidos en los Pirineos

En España existen muchas regiones maravillosas en las que la agricultura tradicional convive perfectamente con el mundo moderno. Por estas zonas discurren antiguos caminos de los peregrinos y parece como si nada hubiera cambiado desde la Edad Media. Estamos hablando de los Pirineos catalanes. El encanto de estos lugares radica en que muchos de sus pueblos están dispersos por las montañas en plena naturaleza silvestre e impregnados de un rico patrimonio histórico. En esta ocasión tenemos la intención de presentarles 5 magníficas pueblos «perdidos» en los Pirineos.
Pyrenees

Rupit

También conocido como el pueblo de las brujas, esta localidad no se encuentra exactamente en los Pirineos, sino en su piedemonte y es, sin lugar a dudas, uno de los lugares más pintorescos de España.

rupit

A primera vista este pueblo montañés puede parecer muy acogedor con sus bonitas y largas escaleras, hechas con restos de lava volcánica, sus estrechas calles, sus casas de piedra, algunas de las cuales datan de los siglos XI-XII, las flores de los balcones y el olor a humo de leña en épocas más frías… Pero al igual que en otros pueblos antiguos, esta localidad también esconde algunos secretos. No es una casualidad que Rupit se conoce como el pueblo de las brujas. Como cuenta la leyenda, en los tiempos de la Inquisición española de la Edad Media, en el pueblo vivían brujas que posteriormente fueron quemadas en las hogueras. ¿Quién sabe qué otros misterios puede ocultar este pueblo? Entre los principales lugares de interés turístico cabe destacar las iglesias de origen románico de San Juan de Fábregas y San Miguel de Rupit. En cuanto a la gastronomía, en Rupit no puede dejar de probar su excelente pan casero, el queso de cabra de La Garrocha y su gran variedad de embutidos artesanos.

Besalú

Esta histórica ciudad se encuentra en la confluencia de dos ríos: el Fluviá al sur y el Capellades al norte.

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Durante mucho tiempo en el pueblo convivieron cristianos y judíos, y hasta la fecha todavía se aprecia que las calles de Besalú siguen impregnadas con la esencia de la Edad Media. Los baños judíos de Besalú son los únicos encontrados en la península ibérica. Para acceder a la ciudad tendrá que pasar por el antiguo puente de la fortaleza, que parece un verdadero portal al pasado. La ciudad ha presenciado muchos momentos históricos relacionados con el surgimiento, el apogeo y el declive de la nación catalana y sus calles guardan muchos recuerdos. Los principales lugares de interés son el antiguo puente de piedra, que data del siglo XII, el impresionante castillo de Besalú, las casas de piedra y las sillas de dos metros de altura, donde según cuenta la leyenda reposan los espíritus malignos. La gastronomía también goza de gran importancia en Besalú. En los restaurantes locales se pueden degustar platos como el pato con salsa de pera, el cordero con guisantes, el conejo agridulce, el estofado de jabalí o el bacalao con ajo y menta.

Viella 

En este pequeño municipio se abrirán ante sus ojos unas fabulosas vistas a las cimas de las montañas, cuya altitud ronda los 2.000 metros.

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La localidad se sitúa a orillas del Garona y es un centro turístico de primer orden. Los amplios paseos del pueblo contrastan con sus estrechas calles y las casas medievales de su núcleo histórico, que le atribuyen a Viella un particular encanto moderno sin llegar a influir en su aspecto de antaño. Los edificios del siglo XII, las fincas, los museos y las iglesias de Viella, junto con sus paisajes pintorescos, convierten esta localidad en un lugar único que no puede dejar de visitar. Además, es en este pueblo donde se da comienzo a la impresionante serie de rutas por los Pirineos. Uno de los principales lugares de interés es, sin duda alguna, la Iglesia parroquial de San Miguel, de transición del románico al gótico, con campanario gótico y un retablo del mismo estilo que data del siglo XV. Viella es muy bien conocida por su magnífica gastronomía. En esta región es donde además se produce el queso brossat (denominado también brull). Uno de los platos más típicos que se sirven en los restaurantes del pueblo es el tradicional estofado de jabalí o la sopa con guisantes al estilo aranés.

Valle de Bohí

No hay ninguna necesidad de cerrar los ojos para imaginarse cómo discurría la vida en el Valle de Bohí hace unas cuantas décadas.

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Es como si el valle hubiese sido congelado en el tiempo y su paisaje se hubiera negado a cambiar. El pueblo es uno de los destinos imprescindibles de las conocidas rutas románicas de Cataluña, ya que reúne nueve iglesias románicas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Para los terratenientes, los artesanos, los campesinos y los vasallos, que antaño habitaron esta tierra, la iglesia no solo era un lugar de reunión para la oración, sino también un símbolo de protección. La cocina tradicional del Valle de Bohí es una mezcla entre las recetas auténticas de la zona y la gastronomía montañesa. Los platos más típicos de esta localidad son el conejo al horno con arroz, la sopa casera con tomillo, los caracoles y la tradicional tortilla española.

Esterri de Aneu

Se trata de un pueblo pequeño donde el tiempo no se apresura y los hermosos paisajes alivian el estrés de los viajeros que llegan de las grandes ciudades.

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Para conocer Esterri de Aneu debería iniciar su ruta en el puente medieval de estilo románico que data del siglo XII y darla por terminada en las tiendas y los restaurantes del pueblo, porque si hay algo por lo que la localidad es conocida es por su excelente gastronomía: sus embutidos de cerdo y cordero, su carne curada y ahumada, sus quesos y sopas caseras, por no mencionar los postres preparados a partir de recetas transmitidas de generación en generación y que gozan de gran popularidad entre los amantes de la buena gastronomía. Los principales lugares de interés del pueblo son la Iglesia de San Vicente de Esterri de Aneu, el puente medieval y el Ecomuseo de los Valles de Aneu.

Sea cual sea el destino que elija, ¡la inmersión en la cultura de los Pirineos catalanes y el viaje en el tiempo están asegurados! Es imprescindible, al menos una vez en la vida, llegar a «perderse» en el hermoso paisaje de los Pirineos españoles. ¡Y eso no es todo! ¡Recuerde que si todavía tiene ganas de más, aún le quedan por descubrir los Pirineos franceses y los andorranos!

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